La cuestión Latinoamericana, la cuestión indigenista, o en verdad, para llamarla tal cual es, la cuestión de nuestros orígenes, de lo que somos, de lo que nunca tuviéramos que haber dejado de ser, tras la sangrienta, barbárica y civilizadora conquista Europea, no tiene que servir sólo para que un par de barbudos, se llenen sus progresistas bolsillos con el erario público, pagando de tal manera la batalla cultural de cambiar de nombre un instituto, una calle o un billete.
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(políticamente correcto)










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